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¿Qué se puede ver en el cielo de San Pedro de Atacama en invierno?

  • Foto del escritor: Rodrigo Zúñiga
    Rodrigo Zúñiga
  • 8 jun
  • 4 min de lectura
Vía láctea cruzando el cielo de invierno


El invierno es la temporada de la Vía Láctea

Muchas de las personas que llegan a San Pedro de Atacama a mirar las estrellas vienen con una imagen en la cabeza: la Vía Láctea cruzando el cielo de extremo a extremo. Esa imagen tiene su temporada. Es el invierno.

Si tuviéramos que elegir una época para mirar el cielo en San Pedro de Atacama, sería esta. No porque las otras no valgan la pena, ya que cada temporada tiene algo especial, sino porque entre junio y agosto la Vía Láctea está en su mejor posición para observarla al inicio de la noche.

Distintas zonas de la banda de la Vía Láctea son visibles a lo largo de todo el año, a distintas horas. Pero en los meses de invierno del hemisferio sur, la zona central de nuestra galaxia se levanta sobre el horizonte temprano, a la hora en que uno naturalmente sale a mirar el cielo. Y esa es, justamente, la hora a la que hacemos nuestras observaciones.

El resultado es que en invierno no hay que esperar hasta la madrugada para ver la Vía Láctea en su esplendor. Está ahí, arriba, desde que cae la noche.



Las constelaciones del cielo de invierno

El cielo no es el mismo en junio que en agosto. A lo largo del invierno, las constelaciones se desplazan noche a noche, y el conjunto que se ve al inicio de la noche al comenzar la temporada no es el mismo que se ve al terminarla.


Al inicio del invierno

  • Sobre la eclíptica, el lugar por donde transita el Sol, la Luna, los planetas y las constelaciones del zodiaco, estarán visibles las estrellas de Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario y Capricornio.

  • Hacia el sur, la Cruz del Sur se encuentra en una posición privilegiada: al comienzo del invierno se la ve vertical apenas cae la noche. Sobre ella, la constelación del Centauro y, hacia el oeste del polo celeste sur, el conjunto de Argo Navis comienza a descender.

  • Hacia el norte, desde nuestra latitud todavía es posible ver las principales estrellas de la Osa Mayor, una constelación que muchos asocian con el hemisferio norte y que no esperan encontrar aquí. Hércules también comienza a levantarse.


Al final del invierno

El cielo cambia con las semanas.

  • Sobre la eclíptica, las constelaciones del zodiaco visibles al inicio de la noche serán Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio y Acuario.

  • Hacia el sur, la Cruz del Sur ya no se ve vertical: cada noche aparece un poco más inclinada hacia el oeste. Al este del polo celeste sur se han comenzado a levantar las constelaciones del grupo de las aves del sur y la pequeña nube de Magallanes y, al oeste del polo celeste sur, el Centauro comienza su caída.

  • Hacia el norte, empieza a asomar el llamado Triángulo de Verano del hemisferio norte, las tres estrellas más brillantes de la Lira, el Águila y el Cisne anuncian el cambio de temporada.



El otro cielo: las constelaciones oscuras

Hay algo que solemos compartir en nuestras observaciones de invierno, y que no aparece en las cartas estelares occidentales.

En el hemisferio sur, donde nos vemos favorecidos por tener la vía láctea sobre nuestras cabezas en los meses de invierno, los antiguos habitantes de los Andes no vieron símbolos sólo en las estrellas. Existe un grupo de constelaciones denominadas Yana Phuyu en quechua, nubes oscuras inmersas en la blancura de la vía láctea.

Entre estas constelaciones se han identificado variados animales: la llama Yakana, el zorro Atoq, el sapo Hamp’atu y la perdiz Yutu. Es imposible saber cuándo nació la constelación de la perdiz, pero ya es nombrada en las crónicas de los siglos dieciséis y diecisiete que describen las costumbres del Perú indígena. En la saga de leyendas y mitos quechua conocida hoy en día como Dioses y Hombres de Huarochirí, el extirpador de idolatrías Francisco de Ávila la nombra después de contar la historia de la principal constelación oscura.

«Dicen que esta Yakana a la que hemos nombrado es como una sombra de la llama, un doble de este animal que camina por el centro del cielo. Nosotros también la vemos venir así, oscura. Es muy grande y más negra que el cielo nocturno. De noche, avanza con su cuello largo y con sus dos ojos. Es la Yakana. «Se dice que Yakana baja a media noche, cuando no es posible que la sientan o la vean, y se bebe el agua del mar. Se dice que si no bebiera esa agua, el mundo entero sería inundado. A la mancha oscura que va un poco delante de esta sombra que llamamos Yakana le dan el nombre de Yutu, la perdiz. También dicen que tiene hijos y que cuando ellos empiezan a lactar, despierta»


El cielo a través del telescopio

Entre los que solemos mostrar en esta temporada:

  • El Cúmulo de la Mariposa y el Cúmulo de Ptolomeo, en la región de Escorpión.

  • El Cúmulo del Joyero, junto a la Cruz del Sur.

  • Omega Centauri, el cúmulo globular más grande y brillante de todo el cielo nocturno.

  • 47 Tucanae, el segundo cúmulo globular más grande conocido en nuestra galaxia, al final de la temporada.

  • Antares, la supergigante en Escorpión.

  • Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al nuestro.

  • La Nebulosa de la Carina, una vasta región de formación de estrellas.

  • Vega, una de las estrellas más brillantes del cielo, que comienza a asomar hacia el final de la temporada.



¿Vale la pena el frío?

Las noches de invierno en el desierto son frías. Hacia el final del tour, la temperatura puede acercarse a los 0 °C.

Vale la pena. Lo decimos por experiencia. La vía láctea de invierno es de las cosas más hermosas que se pueden ver en el cielo, y compensa el frío del ambiente. Además, para que el frío no sea un problema sino parte de la experiencia tenemos mantas de polar, encendemos una fogata, y las bebidas calientes —café, té, chocolate— se vuelven especialmente reconfortantes cuando uno las toma bajo las estrellas..

Hay algo en mirar el cielo más intenso del año mientras uno se calienta las manos junto al fuego.



Cada ciclo de observación de invierno es una oportunidad de ver la Vía Láctea en su mejor momento. Si vas a estar en San Pedro de Atacama entre junio y agosto, te invitamos a ver el cielo con nosotros.


 
 
 

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